Adara
Una enfermera ingresó a la habitación y lo ayudó a acomodar, le puso un sedante y de nuevo los medicamentos correspondientes a la hora.
—En unos pocos minutos se dormirá.
—Muchas gracias, disculpe, ¿tiene cobijas?
—En un momento le traigo un par y almohadas para que pueda dormir más cómoda. Así, el frío no lo hace levantarse para ir al baño de nuevo.
—Gracias. —Una vez solos me senté a su lado.
—No me has dado respuesta. —Tenía razón, solo afirmé. Suspiré, era momento de hablar.
—Quiero h