Más peligroso es estar lejos de ti.
La noche había terminado de envolver la tribu.
Las fogatas continuaban encendidas, lanzando destellos anaranjados que iluminaban parcialmente los senderos de tierra húmeda. Más allá de aquel círculo de seguridad comenzaba la selva, inmensa, silenciosa y oscura. El viento arrastraba el aroma de la vegetación mojada por la tormenta del día anterior, y cada tanto las hojas se agitaban produciendo sonidos que parecían susurros nacidos de la propia tierra. Cuando Jared abandonó el claro principal y