La noche continuó extendiéndose sobre la tribu como un inmenso manto oscuro bordado por estrellas. Después de aquel instante en el que Amanda había extendido la mano hacia él y Jared la había tomado sin pronunciar palabra, ambos emprendieron el regreso hacia la choza. El sendero apenas era visible bajo la luz vacilante de las fogatas, pero ninguno parecía prestar atención al camino. El silencio entre ellos no resultaba incómodo; por el contrario, estaba lleno de cosas que no necesitaban ser dic