El resto de la mañana transcurrió entre preparativos y risas. Amanda intentó concentrarse en las tareas que Niurka le asignaba, pero cada vez que levantaba la vista terminaba encontrándose con la misma figura.
Jared.
Era como si su presencia dominara aquel lugar sin necesidad de imponerse. Mientras varios hombres reparaban una estructura de madera dañada por la tormenta, Jared trabajaba junto a ellos como si hubiera pertenecido a la tribu toda su vida. Sus manos sujetaban las vigas con firmeza,