El amanecer llegó cubierto por una luz suave y dorada que parecía extenderse con delicadeza sobre cada rincón de la tribu. Después de tantas jornadas compartidas, después de peligros, tormentas, descubrimientos y emociones que ninguno de ellos había esperado vivir, había llegado el momento de partir. La selva despertaba lentamente, envuelta en el canto de las aves y el susurro constante de los árboles mecidos por el viento. Amanda permaneció varios minutos frente a la entrada de la choza observ