—¿No te lo había dicho ya? ¿Por qué no me das lo que solía comer?
La ayudante aguantó el enfado injustificado de Gael. Ya no pudo ocultar la verdad por más tiempo.
—Gerente Fisher, la comida anterior la preparó la señorita Flores en persona pero hace mucho que no la entrega.
Gael se quedó callado de repente, hizo un gesto con la mano mientras indicaba a la joven ayudante que saliera.
—Araceli, ¿hasta cuándo vas a seguir con esto?
Nunca creyó que estuviera muerta, obstinadamente se aferró a pen