—¡Mamá, soy yo quien se está disculpando con Araceli! ¡Deja de decir eso!
De la noche a la mañana, Gael aprendió a tener conciencia. Llevó de regreso a su madre. Cuando llegaron a casa, Bianca ya actuaba como si fuera la dueña de la casa.
Tiró todo lo que era mío y llenó mi antiguo armario y el de Gael con su propia ropa.
—Gael, ya tiré todas las cosas de la acompañante esa. El bebé y yo nos vamos a quedar contigo a partir de ahora.
Sin embargo, Gael se enfadó, dio un paso adelante y abofeteó co