Todo ocurrió tan rápido que nadie pudo reaccionar a tiempo.
Mi cadáver había empezado el proceso de putrefacción hacía ya bastante tiempo, incluso rodeado de flores, desprendía un olor nauseabundo.
Gael actuó como si no se diera cuenta de este hecho y agarró mi mano con el anillo que él mismo había llamado barato. Llevaba el otro par del anillo en la mano, aunque en el pasado se avergonzaba tanto de él que nunca se lo ponía.
Parecía que lloraba y también reía. Cayó al suelo.
—Eres demasiado crue