—La forma más rápida es encontrar a alguien para un matrimonio falso, adoptar a Sofía y luego divorciarse —pensó Lucía—.
Pero no conozco bien a la gente del pueblo. Si me equivoco de persona, no tendré escapatoria.
Después de meditarlo, solo se le ocurrió un nombre: Alejandro Sánchez.
No sabía si tendría pareja. Parecía ser del tipo responsable.
Pero ¿cómo plantearlo?
Mientras paseaba por el mercado agarrada de la mano de Sofía, seguía dándole vueltas al asunto, tan absorta que no vio a las dos