Zoe llegó al apartamento de Miranda como un huracán. No le había dicho unas cuantas verdades el día en que la encontró con su hermano porque creyó que Ethan había sido un imbécil con su cuñada, pero ahora, sabiendo toda la verdad, no volvería a quedarse callada. Aquella desgraciada iba a escuchar todo lo que llevaba atragantado en la garganta.
Pasó junto al portero sin decir nada y subió hasta su piso. Cuando salió del ascensor, caminó hasta la puerta del apartamento y sonrió al ver que Miranda