El viernes llegó con un sol tibio que se filtraba por las ventanas de la mansión de Sandra. Annie se despertó temprano, con una energía que no sentía desde hacía semanas. Hoy era el día. Hoy volvía a verlo. Su corazón latía con fuerza mientras se levantaba de la cama y caminaba descalza hacia el baño.
Se duchó con agua tibia, dejando que el vapor la envolviera como un presagio. Se secó el cabello con cuidado, lo peinó con ondas sueltas que caían sobre sus hombros. Abrió el armario y eligió el v