No se que es lo que me estaba pasando, no podía ir en contra de su voluntad, quería obedecerle, no separarme de él ya que si lo hacía sentía que mi vida era nada sin él, es como un vacío que me quema por dentro
—Ahora entiendes que me perteneces.
Cuando su mano se cuela por debajo de mi blusa y sube lentamente mientras su aliento caliente eriza la piel de mi cuello cuando siento su mano derecha abandona mi cintura y comienza a bajar, se deshace del cordón de mi pantalón de algodón, su pulga