—Tú me involucras a la fuerza en todo este lío sobrenatural y ahora me sales con que no me vas a ayudar si algo me pasa en esa supuesta guerra. Eso es completamente estúpido —le reclamé indignada, sintiendo cómo el miedo y la rabia se mezclaban en mi pecho.
—No, Elizabeth. Estúpido es que ya seas mía por derecho y tú todavía no quieras aceptar una relación formal conmigo —respondió Damián con una frialdad absoluta.
—¿Qué?... —articulé, dándome la vuelta con los ojos muy abiertos.
En un movimient