La galería de los Hoffmann se preparaba para un nuevo proyecto que prometía ser ambicioso, aunque la realidad era que tomaría meses completarlo. Dominic, sumido en la vorágine de sus pensamientos, se había lanzado a la tarea con la esperanza de evitar cualquier contratiempo. La idea de su compromiso con Sofía aún flotaba en su mente como una nube pesada; él aún no había tomado la decisión de formalizar su relación, y aplazar el anuncio le otorgaba un respiro para reflexionar. Amaba a Sofía, sin