Habían subido al auto en completo silencio, lo cual resultaba incómodo para la joven, acostumbrada a conversar mientras viajaba. Sin embargo, se obligó a morderse la lengua y a no emitir palabra alguna a menos que él lo hiciera primero. Dominic parecía sumergido en sus propios pensamientos y no parecía dispuesto a iniciar ninguna conversación.
Violet tenía la leve sospecha de que, a pesar de la seriedad con la que había reaccionado al descubrirla con el frasco de antidepresivos,