Paulina caminaba de un lado a otro en la pequeña habitación, los pasos resonando incesantemente contra las paredes. Sus manos temblaban y su respiración se aceleraba cada vez más, como si fuera a desvanecerse en cualquier momento. Sabía que estaba encerrada, pero su mente parecía encontrarse en otro lugar, atrapada en un torbellino de recuerdos y emociones descontroladas.
Golpeó la puerta con fuerza, gritando el nombre de Karim una y otra vez, exigiendo respuestas, buscando la venganza que le q