Juliette miró la hora en su teléfono, era extraño que todavía no regresara de su trabajo. Karim solía llegar antes del anochecer.
—¿Estás ansiosa? —inquirió Melanie y la joven dio un respingo ante la sorpresa. A continuación giró sobre ella y la miró negando con la cabeza.
—No, solo estoy... Aburrida —es lo primero que se le ocurrió decir, pero Melanie sabía que no era cierto.
—De acuerdo, deberías venir a cenar, la comida se enfriará.
—Te alcanzaré —prometió con una sonrisa nerviosa.
Cuan