139.
— Luis — gritó Nicolás con tanta fuerza que pudo haberse escuchado por toda la casa. Yo sentí miedo, un poco de miedo. Esperé que las cosas no se salieran demasiado de control. Kevin estaba en la sala, haciendo lo suyo, seguramente trabajando en algunas cosas en sus computadoras. Cuando vio la cara enojada de Nicolás, se suspendió.
— ¿Pasa algo? — preguntó asombrado.
— ¿Dónde está Luis? — Nicolás se veía alterado.
Así que yo lo sujeté con fuerza por el brazo.
— Primero hay que escuc