130.
Elisa se cruzó de brazos mientras nos observaba a los tres atentamente.
— Estoy esperando — comentó, con su arrogante sonrisa en el rostro.
— Creo que es muy obvio — le dije yo, iniciando la conversación.
Las personas que cruzaban por el lugar se quedaban viéndonos, seguramente por curiosidad, pero nadie se detenía el tiempo suficiente como para escuchar nuestra conversación.
— ¿Qué es lo que quieres conmigo? Dijiste que me matarías, pero lo harías en el momento adecuado. Creo que tengo el d