129.

Esa noche fue inquietante, como siempre. Podía escuchar cómo los hombres que había contratado Nicolás merodeaban la casa, protegiéndonos. Pero yo ya sabía que aquello no serviría de nada. Elisa había bombardeado el orfanato, y eso significaba que tenía el dinero y los recursos suficientes para seguirlo haciendo. Podría bombardear nuestra casa en ese momento, y ninguno de los hombres que Nicolás había contratado podría hacer nada. Lo único que podíamos hacer en ese momento era que todos permanec
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