124.
Las cosas sucedieron demasiado rápido. Sinceramente, ni siquiera yo pude prever lo que podía pasar. Una vez que cerraron la puerta de aquella pequeñísima habitación, la explosión sacudió el lugar con tanta violencia que la onda expansiva rompió las ventanas detrás de nosotros. Ni siquiera me di cuenta en el momento en el que caí sentada en el suelo. Mi cabeza golpeó la parte trasera de la pared, y los vidrios de las ventanas que explotaron cayeron sobre nosotros, cortándonos. Me sorprendió ver