Capítulo 92. El Latido Más Pequeño.
**Valentina**
El test tenía dos líneas, ¡dos líneas!
Lo dejé sobre el lavamanos como si quemara. Me senté en el borde de la tina del baño de nuestro apartamento en Medellín, y traté de respirar. Era temprano. Muy temprano. Alejandro dormía aún, con la cara enterrada en la almohada, sin saber que en cuestión de minutos, el mundo, nuestro mundo, iba a cambiar.
Me temblaban las manos. Mi pecho subía y bajaba con fuerza. No sabía si llorar, reír, salir corriendo o abrazar la posibilidad. Todo se me