Capítulo 54. El Instante Roto: Alejandro.
Valentina no aparecía.
Me había escrito minutos antes, con esa dulzura suya que sabía convertirme en cenizas: “Ya salgo, amor. Te veo en la estación.” Y yo estaba ahí, parado frente a la boca del metro, con el corazón palpitando de orgullo y ansias. Su vestido lavanda en la pasarela, la ovación. Había visto su triunfo, la había sentido en cada fibra, y el mensaje que le envié era solo un preludio del abrazo que nos daríamos en unos minutos.
El murmullo de la gente saliendo de la estación, el ai