Capítulo 52. La Sombra de la Venganza: Juan José.
París no era más que un tablero de ajedrez para mí, y yo el jugador paciente, moviendo mis piezas en silencio. Durante un año, cada paso de Valentina y, sobre todo, de Alejandro, mi primo, había sido documentado, analizado, archivado en la fría biblioteca de mi mente. Desde que ese bastardo se atrevió a venir con ella a esta ciudad de ensueño, mi plan había tomado forma, creciendo en las sombras, alimentado por el veneno del rencor.
El dolor de mi familia, la caída de nuestra reputación, el rid