La luz de la mañana se filtraba por las rendijas de mi persiana, pero la prometedora calidez del sol contrastaba con la fría ansiedad que me oprimía el pecho. Hoy era el día. El compromiso de Alejandro y Valeria. La excusa de Mónica aún resonaba en mi mente, una reverberación discordante que mi intuición rechazaba, pero la necesidad de entender, de ver con mis propios ojos la verdad de la situación de Alejandro, era más fuerte. Me levanté de la cama, el colchón aún guardaba el rastro de la noche
Valeria D'Or
¡Hola preciosuras! Quiero darles las gracias por leer esta historia. De verdad, es un honor para mí. Espero sus comentarios y opiniones al respecto. ¡Un abrazo rompecostillas! (*-*)