Capítulo 123. El silencio que abraza.
**Camilo**
El aeropuerto de Haneda me recibió con una quietud que contrastaba con todo lo que había vivido los últimos meses. Cada paso por el pasillo de migración, cada sonido mecánico del tren hacia el centro de Tokio, era una invitación a bajar la guardia. A respirar. A dejar que el pasado se quedara atrás.
Pero eso era imposible.
El rostro de Juan José aparecía de vez en cuando en mi mente como una sombra sin permiso. El eco de la llamada que me confirmó su muerte aún retumbaba en algún rin