Capítulo 104. Treinta latidos de amor.
**Valentina**
Desperté con el aroma del jazmín. No el perfume habitual, ni uno comercial. Jazmín fresco. Recién cortado.
Abrí los ojos lentamente. La luz suave del amanecer entraba por la rendija de la cortina. La casa estaba en silencio, y sin embargo… se sentía habitada de otra forma. Como si cada rincón murmurara algo.
Sobre mi mesita de noche, un pequeño ramo descansaba junto a una nota escrita a mano.
> “Primer latido: Jazmín, como el que tu mamá sembró en la entrada de tu casa. Hoy, su ar