Los días en el apartamento de Nicolás pasaron con una tranquilidad que Ana no había experimentado en mucho tiempo.
El primer día solo durmió. Durmió casi doce horas seguidas, agotada por la tensión de los últimos meses, por la humillación de la noche anterior, por el frío que había calado hasta sus huesos en esa parada de autobús.
El segundo día se sintió un poco mejor. Exploró el apartamento, se familiarizó con los espacios, descubrió que Nicolás tenía una pequeña biblioteca con libros de todo