La noche se había instalado por completo en el apartamento, con su manto de sombras y silencios.
La señora Valenzuela durmió profundamente, agotada por los días de angustia en el hospital. Su cuerpo pedía descanso, pero su mente seguía despierta, tejiendo sueños que la llevaban a lugares que no quería visitar, a recuerdos que creía haber enterrado, a verdades que aún no se atrevía a enfrentar.
En su sueño, ella era joven otra vez. Muy joven. Tenía veintitantos años, el cabello largo y oscuro, l