La mañana siguiente amaneció gris en el apartamento de Nicolás.
La luz se filtraba por las cortinas con timidez, como si también ella tuviera miedo de enfrentar el día. Nicolás estaba sentado en la cocina, con una taza de café frío entre las manos que no había probado. Las ojeras le marcaban el rostro, y la mirada perdida delataba una noche en vela. Los pensamientos no lo habían dejado dormir. Lucas, Sofía, Cristóbal, la mentira, la verdad, el perdón. Todo daba vueltas en su cabeza como un carr