Elena llegó al café cinco minutos antes de la hora acordada. El clima parecía imitar su ánimo, nublado, silencioso, con un dejo de nostalgia suspendida en el aire.
Kael ya estaba allí, sentado junto a la ventana, removiendo su café con la cucharilla sin realmente prestar atención.
—Llegas puntual —dijo él con una sonrisa suave.
—Lo necesitaba, aire, conversar… no pensar demasiado.--- respondió Elena
Kael asintió, invitándola a sentarse, el camarero se acercó de inmediato, como si hubiera sido