Antes de convertirse en la dominatrix más temida y admirada del Club, Isode fue simplemente una niña que aprendió demasiado pronto lo que significa ser vulnerable. Su adolescencia fue un desfile de cicatrices invisibles, heridas que nunca sangraron, pero que marcaron su alma de manera más profunda que cualquier látigo.
Nació en un hogar donde el amor era una moneda de cambio, su padrastro, un hombre frío y manipulador, le enseñó que la obediencia era la única forma de sobrevivir, y su madre, r