Había escuchado rumores.
Historias susurradas entre copas de whisky y cigarrillos a medio consumir.
Hombres que hablaban con una mezcla de temor y excitación sobre un lugar donde las máscaras no eran disfraces, sino la verdadera piel de quienes las portaban.
El Club.
Dorian no entendía qué lo había llevado hasta allí, quizás fue la curiosidad, quizás la necesidad de encontrar respuestas a preguntas que ni siquiera sabía formular. Lo cierto es que, esa noche, vestido de manera impecable pero sin