Yvi
Avanzo dos pasos.
Suficientes para que vean mis ojos.
Suficientes para que sepan que ya no me oculto.
El Consejo se encuentra frente a nosotros, alineado como una manada.
Son cinco.
Cinco siluetas encapuchadas.
Cinco sombras congeladas en la claridad moribunda del día.
Ningún rostro.
Solo la voz del centro, grave y lenta, cargada de una arrogancia antigua.
— No queremos guerra, dice. No si te arrodillas.
Me río. Una risa breve. Vacía.
No es una risa real. Es un estallido de desdén, de despr