La mansión de Demian Vieri era un espectáculo de luces y sombras, el escenario para la gala benéfica más importante del año, y el lugar donde la guerra se desataría. Valeria, vestida con un diseño audaz que celebraba cada curva rellenita de su cuerpo, caminaba junto a Demian, una emperatriz orgullosa al lado de su dueño.
Las miradas eran aún más intensas que en el evento anterior. Los murmullos de la sociedad se arremolinaban, las preguntas sobre la relación de Demian con esa mujer "inusual" er