Capítulo XVI No me gusta lo que siento, pero se sólo mío.
Me levante con una resaca, que merecía. La mejor manera de no pensar, es tener la cabeza ocupada, aunque fuera con un pequeño obrero con una taladradora agujerándome el celebro.
-” ¡Muy bien Agy!, tu no aprendas, ¿para qué? De cabeza contra la piedra, y por si acaso, golpéate dos veces, no mejor tres...”- En ese momento de autocastigo, se le unió mi conciencia, añadiendo:
-” ¿De qué hablas?, si perdiste la cuenta las veces que te distes contra “la piedra “, y te gusto golpearte. Le cogiste afici