Capítulo XXIII Un hightlander enamorado.
Ya eran las dos de la mañana cuando, Eduard entro en la habitación pensando que estaba dormida, así que se sorprendió cuando, un jarrón voló hacia su cabeza, y lo esquivó por unos centímetros.
-” Idiota, espero que no estés muy herido, pero va dar igual porque ahora te voy hacer sangrar, escoces “- le grite mientras buscaba otra cosa que lanzarle.
Pero él previendo lo que iba a hacer, corrió hacia mí y derribándome en la cama me inmovilizo sobre ella, con su cuerpo.
-” Tranquila amazona, que te