Capítulo XVII Estoy enamorada, no lo debe saber.
-” Se acabo, vamos a dejar de beber, cada vez acabamos peor”-, me dije, a la mañana siguiente, tomándome una pastilla para dejar de sentir esa resaca horrible.
Si lo pienso bien la resaca, no estaba tan mal, porque la alternativa era peor.
Consistía en ir a buscar al hombre, que me robo el corazón, y pegarle una paliza hasta que me lo devuelva, o entregarle resto de mí, para que se lo quede todo, hasta que encuentre a otra que le” ponga más cachondo”, y lo tire todo machacado a la basura.
Como n