Leon caminó hacia la pared al fondo de su estudio. Yo, Adrian y Sebastian nos miramos unos a otros, confundidos. No había ninguna puerta allí. No había pomo. Solo una pared de madera de teca oscura, que se veía sólida y maciza.
Pero entonces Leon presionó un panel de madera que era invisible a simple vista. Con un suave susurro, esa pared se abrió. No era una puerta, sino toda una hoja de pared que se deslizó hacia un lado, revelando una habitación oculta detrás.
Adrian silbó suavemente. —¿Tien