Punto de vista del autor.
A la mañana siguiente, Ana despertó con la cabeza pesada y los ojos hinchados. Toda la noche no había podido dormir bien, su mente daba vueltas sobre Leon, sobre Richard, sobre Clara, sobre todas las amenazas que pendían sobre su cabeza y la de Ethan. Solo pudo cerrar los ojos unas horas antes de rendirse al cansancio que no se iba.
El reloj marcaba las nueve de la mañana cuando sonó el timbre del apartamento.
Ana gimió suavemente. Miró a Ethan, que seguía durmiendo pr