Poco después, Susan se encontró en una situación incómoda. Sentada en el asiento del copiloto, sintió que algo se había desabrochado detrás de ella.
Su rostro se enrojeció de inmediato.
—Presidente Novak… ¿puede detener el coche cerca de un baño público? Necesito entrar un momento.
—¿Qué sucede? —preguntó Stefan, mirándola de arriba abajo sin disimulo.
Susan se puso aún más roja.
—Nada… solo necesito ir al baño.
—¿Estás en tu período?
—No, pero es algo así.
—¿Qué pasa?—preguntó Stefan con total