26

Esa noche no pudo dormir.

Al día siguiente, Susan tenía profundas ojeras. Ni el maquillaje lograba ocultarlas. Se veía cansada y agotada.

—¿Te acostaste con Stefan anoche? —preguntó Hubert, al encontrarse con ella en el ascensor.

Hubert fue a buscar a Stefan. Sabía que Susan ahora era su secretaria, así que la encontró en el ascensor.

Susan salió de su somnolencia y preguntó, confundida:

—¿Quién eres tú?

—¿No sabes quién soy? —Hubert se señaló la nariz—. Soy el presidente del Scott Group. Soy H
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