Esa noche no pudo dormir.
Al día siguiente, Susan tenía profundas ojeras. Ni el maquillaje lograba ocultarlas. Se veía cansada y agotada.
—¿Te acostaste con Stefan anoche? —preguntó Hubert, al encontrarse con ella en el ascensor.
Hubert fue a buscar a Stefan. Sabía que Susan ahora era su secretaria, así que la encontró en el ascensor.
Susan salió de su somnolencia y preguntó, confundida:
—¿Quién eres tú?
—¿No sabes quién soy? —Hubert se señaló la nariz—. Soy el presidente del Scott Group. Soy H