El resto de la mañana fue un bloque largo. En unas clases estaba Hollie, en otras Milo, en dos Denny. No pasó nada que contara como diálogo. Miradas, sí. Hollie me sostuvo los ojos una vez y los apartó de inmediato. Denny no buscó contacto: copiaba, entregaba, se iba. Yo me senté atrás siempre que pude y traté de concentrarme en nada más que mi cuaderno. No hablé con nadie. Milo en cambio, parecía verdaderamente afectado de verme, el odio en sus ojos no me pasó inadvertido en ningún momento.
Ac