El fin de semana después de que Carolina devolviera la llave, Valentino llevó a los niños a casa de Enzo.
Lo habían acordado antes de que ocurriera lo de Carolina. Era la segunda visita de los gemelos al bisabuelo desde que salió del hospital, con el protocolo que Luca había establecido: llevar el cuaderno, preguntar tres cosas documentadas de la historia familiar, traer algo de vuelta.
Valentino me preguntó si quería ir.
—No —dije.
Me miró.
—¿Estás bien?
—Necesito estar sola un rato.
Eso era v