Al día siguiente, mi cara estaba en todas partes.
No era hipérbole. Era literal.
La portada de los tres diarios más importantes del país. Las primeras seis noticias en los portales de economía. El trending número uno en todas las redes sociales durante catorce horas seguidas. Hashtags que pedían que la historia fuera verificada, otros que la celebraban, otros que la atacaban.
Carolina me envió los titulares a las siete de la mañana con un mensaje lacónico: «Preparada para el caos.»
Desayuné con