Los dos hombres estaban en una sala de la comisaría cuando llegué.
No los había planeado confrontar. Valentino había dicho que él hablaría con ellos esta tarde, que no era necesario que yo fuera, que los abogados se encargarían del proceso formal.
Pero yo ya estaba en el coche antes de que Valentino terminara la frase.
—Eva—
—Soy la madre de los niños a los que intentaron llegar. —Lo dije sin alzar la voz—. Tengo todo el derecho de estar aquí.
Valentino no discutió.
Los dos hombres eran cuarent