La tarde del domingo llegó con el tipo de luz específica de los atardeceres de mayo que son perfectos sin haberlo decidido.
Esa calidad de la luz que no tiene temperatura sino presencia: el sol en el ángulo de las seis de la tarde que convierte los interiores en algo diferente a lo que son en las horas centrales del día.
Los niños estaban con la persona de la casa.
Habíamos decidido eso semanas antes: no llevar a los niños al hotel, no hacer de la gala un evento familiar. Era un evento mío. Val