El vestido lo elegí con Diana.
No porque necesitara que alguien eligiera conmigo. Sino porque Diana era la persona que sabía exactamente qué decían las prendas, que era su educación específica: años de mirar arte, de entender que la forma en que uno ocupa el espacio visual es también una declaración, de saber que lo que uno elige llevar no es vanidad sino comunicación.
Fuimos un sábado de abril.
La boutique que Diana conocía no era el tipo de establecimiento que tiene ropa en los escaparates. E