Valentino leyó el expediente de la misma manera en que leía todo lo importante: en silencio, sin mover nada excepto los ojos, con la concentración de quien procesa información antes de reaccionar a ella.
Lo leyó una vez.
Lo leyó dos veces.
Luego dejó el expediente sobre la mesa y se quedó mirándolo durante un momento que yo no intenté llenar.
—¿Cuándo lo encontró Marcos?
—Esta tarde. Me lo dio hace una hora.
—¿Cuánto tiempo llevas investigando esto?
—Cuatro días desde el mensaje de Harold.
Vale