Marcos tardó cuatro días en construir el expediente completo.
Cuatro días en que yo seguí desayunando con los niños y firmando contratos y respondiendo correos como si el mensaje de Harold fuera solo una amenaza más de un hombre que ya estaba bajo custodia y no podía hacer nada desde la celda.
Pero el mensaje no era una amenaza.
Era una pista.
Y yo llevaba cuatro días tirando del hilo que Harold había dejado con la frialdad calculada de alguien que sabe que incluso desde la derrota puede causar